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El primer móvil de los hijos e hijas: ¿cuándo, cómo, cuál y por qué?

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¿Cuál es el momento adecuado para incorporar el móvil? ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo acompañar el proceso? ¿Por qué vale la pena pensar bien este momento? Las nuevas tecnologías son una herramienta imprescindible, necesaria y muy potente, y por eso hay que acercarse y aprender a utilizarlas de una forma estudiada.

A continuación intentaremos resolver algunas de estas preguntas para poder introducir el móvil de manera consciente, por parte de los padres y por parte de los jóvenes. Seguramente será un camino y un aprendizaje para toda la familia!

Atención: Si continuáis leyendo debéis saber que todos los consejos que os aportamos a continuación han sido puestos en práctica. Debemos advertir que, en algunos casos, su aplicación puede producir irritabilidad y principios de alergia de los jóvenes hacia los adultos pero son síntomas pasajeros que acabarán desembocando en una mejor calidad de vida.

¿Cuál es la edad adecuada para comprar un móvil a nuestra hija o hijo?

– ¡Papá! ¡Mamá! ¡Quiero un móvil!

Todas las madres y padres nos tendremos que enfrentar en un momento u otro a esta situación. Y a muchos esto nos inquieta: ¿es el momento adecuado? ¿Qué móvil le compro? ¿Cómo evitaré que se convierta en una zombi con la expresividad de un zapato? ¿Y si en una de estas atraviesa una calle sin levantar la cabeza?

Puede parecer una exageración, pero es así, los padres no podemos evitar preocuparnos. Y cada vez somos más conscientes de la gran adicción que generan los móviles. De ahí surge la voluntad de instaurar unos buenos hábitos respecto a su uso.

Pero volvamos a la pregunta inicial, ha llegado el momento?

Si tenemos que pensar en cuál es la edad idónea para incorporar el teléfono, la respuesta corta es: lo más tarde posible.

Si, de acuerdo, esto es muy fácil de decir, pero … ¿qué pasa cuando la niña llega de la escuela y nos espeta:

– Soy la única de la clase que no tiene móvil!

Sabemos que esto es un chantaje emocional clásico, pero no deja de ser efectivo, porque como ya hemos comentado, los padres no podemos evitar preocuparnos:

– ¿Y si ahora resulta que la estoy desplazando de su grupo de amigos ya que los demás se pueden comunicar y ella no? ¿Y si le estoy impidiendo el acceso a herramientas que necesita controlar?

Teniendo en cuenta todo esto, y de manera más o menos general, podemos decir que la edad la determina un cambio importante en la vida de nuestro hijo: el comienzo del instituto, a los 11 o 12 años.

Esto es así porque es el momento que más jóvenes consiguen tener su primer móvil pues la familia empieza a necesitar tener «control» de donde están cuando cambian de centro escolar y se desplazan solos. Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestros niños no están maduros para hacer un uso adecuado y, si no se tiene cuidado, es fácil que empiecen a hacer un uso adictivo.

Por otra parte, podemos vincular el uso del móvil a la adquisición de una responsabilidad: el niño se está haciendo mayor y depositamos en él una confianza. El móvil no es un juguete, es una herramienta, y el inicio del uso debe estar limitado a la necesidad de la familia, no a la «pseudo-necesidades» del hijo.

El ensayo general: el móvil compartido

Recomendamos empezar con un terminal «no personal», es decir, el teléfono no será suyo sino de uso compartido de toda la familia y sólo se lo lleva fuera de casa cuando la joven y la familia consideran conjuntamente que es necesario. Si no, es un terminal que se queda en casa.

Si no necesitamos que el niño pueda utilizar el móvil para llamar, una buena opción es empezar por una tableta, ya que esto nos evitará tener que contratar datos y minutos con una operadora.

Durante esta primera etapa puede ser interesante que, en el momento que empiezan a tener grupos «infantiles» de Whatsapp (5º y 6º de primaria), se utilicen con el terminal del padre o de la madre para poder acompañar de una forma más estrecha. Hay que pactar conjuntamente el compromiso de no mirar el grupo de Whatsapp si no es ante la presencia del hijo. Y también hay que dejar claro que los padres tienen derecho a pedir al hijo que les muestre qué está pasando en el grupo de Whatsapp para poder identificar riesgos de bulling, maltrato, relaciones tóxicas, etc.

No lo podemos posponer más: ha llegado la hora! Cómo hacerlo?

Una vez nos hemos informado y hemos llegado a la decisión de forma racional (y no porque no aguantamos más su mirada recriminadora), llega el momento de permitir que tenga un móvil propio.

El primer paso es negociar, ya desde el principio, los usos y las limitaciones del teléfono. La joven puede hacer una propuesta de cuáles cree que pueden ser las normas de utilización del teléfono móvil: tiempo total, en qué momentos, bajo qué circunstancias

Esta propuesta se revisará y consensuará con los padres. Una vez establecidas las reglas, habrá que decidir también de mutuo acuerdo qué pasa cuando no se cumplen.

Recomendamos que el servicio contratado no tenga datos contratadas y solo 100 minutos.

Recomendamos definir qué juegos y aplicaciones se pueden utilizar. Y recomendamos muy especialmente evitar el uso de redes sociales (de forma excepcional podemos permitir el Whatsapp).

-¡Pero mamá! ¡Papá! ¿Para qué quiero yo un móvil sin internet y sin redes sociales?

Aquí os recomendamos que os mantengáis fuertes. Para entender el porqué, os proponemos la lectura de este artículo que compila diferentes estudios sobre el efecto de las redes sociales en los adolescentes.

Por último, entre las normas establecidas también recomendamos definir en qué espacios se puede utilizar. Por ejemplo, evitaremos los espacios sin control de los adultos (en el baño, la habitación, a la hora de acostarse) o cuando se hace otra actividad (a la hora de comer, mientras se hacen los deberes). El objetivo es evitar malos hábitos de uso y limitar el tiempo transcurrido delante de la pequeña pantalla.

Una ayuda para conseguirlo es utilizar alguna de las diferentes apps que te permite tener un control del tiempo real de uso (la percepción del tiempo cuando utilizamos el móvil está muy distorsionada). Tener esta información permitirá a la hija o hijo tomar conciencia y es una manera de pensar en todo lo más gratificante y saludable que podríamos haber hecho durante este rato.

Paso a paso: alargamos cada fase todo lo que se pueda!

Durante el proceso de incorporación del terminal, que puede ser progresivo, es necesario reforzar mensajes sobre llenar el tiempo de valor, ya que es lo más importante que tenemos. Establecer y explicar diferencias entre el uso del terminal con valor o como narcótico.

Llegados el caso, si consideramos que nuestro hijo tiene un grado de madurez suficiente, recomendamos poner en conciencia a nuestros hijos explicándoles nuestros miedos respecto al uso del móvil y las redes sociales. Si ellos saben exactamente qué es lo que nos preocupa, también estarán alerta.

Por último, es necesario que tomen conciencia de si están conectados a través de la conexión wifi o si están consumiendo datos, este punto se debe trabajar cuando ya tienen el servicio de datos contratadas.

¿La clave? Dar ejemplo y buscar motivaciones en común

En paralelo, hay que dar ejemplo. Este es uno de los puntos más delicados y más importantes, ya que no podemos pedir a los jóvenes que hagan un uso medido y consciente de su teléfono si lo que ven en casa es un mal uso continuado e indiscriminado. La toma de conciencia y el cambio deben ser colectivos.

En el momento actual de toma de conciencia sobre la emergencia climática por parte de los jóvenes (movimientos Fridays for future, el ejemplo de la Greta Thunberg) también puede ser interesante hablar del coste ambiental y social que tienen las telecomunicaciones . Es un argumento más que los acompañará hacia la toma de conciencia sobre el uso que hacemos del teléfono y de las nuevas tecnologías. Podéis ampliar información en este artículo sobre el coste ecológico de la tecnología digital.

Como decíamos al principio, el proceso de acompañamiento es un camino largo y delicado, ¡lo sabemos de primera mano! Por eso os queremos seguir ofreciendo pistas y propuestas en futuros artículos. Os animamos también a compartir vuestras experiencias y soluciones en el proceso de introducción del primer móvil a los pequeños de la casa.

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