Personas socias 5.560 Contratos 9.907
skip to Main Content
Thumb IMG 1489 1024

¿Es la hora de los somos?

  • Som Connexió

No hay que retroceder al año 2008, para darnos cuenta de que algo no estaba funcionando bien en la relación entre la economía, nuestra sociedad y el trozo de tierra compartido que nos acoge. Se hablaba del cáncer de los mercados, se llegó a hablar de una necesaria humanización del capitalismo, pero se habló poco de cómo este cáncer del capitalismo, terminó generando una metástasis de la cual, unos más que otros, todos fuimos terminando siendo participes directa o indirectamente, consciente o inconscientemente.

Mientras todo esto ha pasado, sigue pasando y pasará, al menos durante algún tiempo más, la economía social y solidaria se ha reforzado, ha estado creciendo con sólidos fundamentos y hoy en día es ya una alternativa clara en la agenda de miles de personas , empresas y administraciones públicas que de manera consciente y comprometida, tienen claro que si queremos cambiar nuestra relación con el mundo, hay que cambiar la economía. Ha llegado la hora de los Som.

Venimos de lejos

La idea de los «Somos», bebe de muchas fuentes de inspiración, algunas que vienen de muy lejos. Un buen punto de partida, son los últimos 20 años, ya que en este período relativamente corto de tiempo, han aparecido proyectos cooperativos como la Coop57 (www.coop57.coop), Somos energía (www.somenergia.coop), Somos Conexión (www. somosconexion.coop) o más recientemente más opciones de consumo, (www.mesopcions.coop) o Ecotxe Somos movimiento, que junto con la Red de economía solidaria de Cataluña (www.xes.cat), están estructurando unas nuevas dinámicas de consumo relacionales, útiles, transformadoras y sin ningún tipo de complejos.

Allí en 1995, la lucha y la solidaridad obrera de los trabajadores y trabajadoras de la editorial Bruguera, sitúan una primera clave determinante, para llegar a lo que está sucediendo actualmente: La ciudadanía puede crear, compartir, capitalizar y hacer funcionar sus propios sistemas de finanzas éticas y solidarias a través de una cooperativa y al margen de la banca existente hasta el momento: nace la Coop57.

Tiene que pasar un cierto tiempo, no demasiado, para que se dé un nuevo paso, al que debemos reconocerle una aportación significativa entorno a lo que hoy se está configurando. En el año 2000, nace Som Energia, la primera cooperativa de energía verde del Estado, que nos hace entender que podemos empezar a «contaminar» otro de los pilares estratégicos de la economía de consumo, implicando miles de personas a través de un ejercicio consciente y comprometido de su opción de consumoeléctrico.Además, introduce la idea de los «somos», que comienza a situarse como elemento práctico y aplicado a la economía, la idea de que podemos ser lo que queramos, tan sólo hay que construirlo y propone un modelo para hacerlo, que parte de una implicación determinante de laciudadanía.

Al 2015, sólo 5 años después nace Somos Conexión, la primera cooperativa de telecomunicaciones de todo el estado Español y la primera en el mundo en configurarse como cooperativa de consumidores y usuarios de servicios de telecomunicaciones sin ánimo de lucro, y que además, se gesta entre el Prat de Llobregat y Rubí y nace en el Barrio de San Cosme, lo que además nos indica, que no sólo podemos entrar en el sector tecnológico, ni que hay que ligar estos proyectos a un «Silicon Valley patrio» , sino que podemos ser parte de la transformación de un «San Cosme Valley», que con un sustrato más social que mineral, hace todavía mucho más transversales y útiles este tipo de iniciativas.

Hace unos meses, asistimos al nacimiento de Más opciones de consumo, otro proyecto que nace de la generosidad y la solidaridad, en este caso de Espino, servicios integrales de seguros (www.arccoop.coop), y de la implicación de otros proyectos ya mencionados y otros como Abacus (www.abacus.coop) o Fiare (www.fiare.coop) y que nos sitúa una segunda clave para entender el potencial de la economía de los «somos»: Gran parte lo que necesitas consumir de acuerdo a unos valores y principios de respeto a las personas, al medio ambiente ya una redistribución justa de la riqueza y el trabajo, ya existe o estamos trabajando para crearlo.

Nos encontramos ante proyectos cooperativos que nacen para aportar nuevas y transformadoras líneas de trabajo, en el momento histórico excepcional que estamos viviendo y en el que miles de personas, no sólo están siendo capaces de consumir productos de manufactura ética, sino que están apoyando desde la solidaridad, la confianza y por supuesto, desde el consumo, a la capitalización de estos proyectos.

Esta es una tercera clave de gran importancia para entender la idea de los «somos», ya que estamos dando un paso importante (del que participan miles de personas y que además impacta ampliamente en la sociedad o en los medios de comunicación como nunca hasta ahora había pasado) para entender que podemos ir un paso más allá y agruparnos no sólo como socios y socias trabajadoras de un proyecto cooperativo de economía social y solidaria, sino que nuestro papel puede ser de socio consumidor, consciente y proactivo, y con una alta capacidad para incidir en el crecimiento y consolidación de los proyectos.

El presente

Si bien, este es un concepto que introduce desde hace años la Coop57, nos encontramos que en estos últimos 5 años, están pasando cosas tremendamente interesantes, que nos indican el potencial de este tipo de cooperativas:

– En 2010, en sólo unos meses, Som Energia, alcanza cerca de 5000 socios y socias, que en poco más de 5 años llegan a más de 25000 y más de 33000 contratos de consumo

– 33000 personas, familias y empresas que deciden emprender un camino de ruptura con las prácticas y abusos del oligopolio eléctrico y dentro de éstas, 25000 personas que deciden contribuir a la capitalización económica de una cooperativa para que pueda ofrecernos los servicios de energía que hasta ahora, sólo prestaban grandes multinacionales (2.500.000 M €).

Cabe destacar otro gran elemento de gran valor que también nos ha aportado esta nueva dinámica de los «Somos» que introduce Somos Energía y que podríamos calificar como una «explosión» de la inversión comunitaria en pro de la economía social y solidaria: al agosto de 2015, en sólo dos horas, se consiguen 800.000 € que provienen de aportaciones particulares, en forma de aportación voluntaria al capital social de la cooperativa, para comprar la central hidráulica de Valteina (Valladolid).

En esta mal llamada crisis que aparece en el 2008, la economía social y solidaria, no sólo ha seguido creciendo y demostrado que es un sistema que está mejor preparado y predispuesto para aguantar el empleo, sino que además, ha sido capaz de innovar, formar y ampliar su base social y su capacidad inversora. Esta situación, no sólo ha permitido que cooperativas como Som Energia hayan podido financiar proyectos por valor de casi 5 millones de € o que la Coop57 tenga más de 30 millones de euros aportados por socios (no por el banco de España o afectados por lo que diga el banco central europeo o el FMI) y que durante el 2015 haya destinado más de 11 millones a préstamos en condiciones excepcionales, la economía social y solidaria.

Estamos en un momento ilusionante, que hay que gestionar desde la audacia de la prudencia. Hemos tomado conciencia colectiva de que podemos activar proyectos cooperativos no lucrativos, capaces de dar respuesta a cualquier necesidad de consumo de productos o servicios de personas, familias, empresas y administraciones públicas, y por tanto, estamos recuperando un ecosistema natural de relación lógica y beneficiosa para todas estas partes, en la que ya no sólo se contribuye sólo desde el trabajo, o sólo desde el consumo, si no desde una nueva lógica mucho más holística, transformadora y con un alto potencial de crecimiento y consolidación, ya que el ecosistema que se está conformando, tiene dinámicas muy consolidadas, contrastadas y puestas en marcha, además de sólidas bases financieras, formativas, ideológicas, reguladoras y estructurales.

Actualmente, cada poco tiempo llegan noticias que se van configurando nuevas cooperativas que apuestan por este modelo de configuración colectiva. Una de las últimas, Somos Conexión, nace en marzo de 2015 para dar respuesta a las necesidades de consumo de telefonía e internet que tenemos las personas, desde una apuesta cooperativa, comunitaria y de consumo consciente, proactivo y colaborativo.

Somos conexión, apuesta desde sus inicios por este modelo, que hace énfasis en el componente solidario que debería tener la economía y por extensión, la empresa y en el papel determinante que podemos y debemos tener la ciudadanía, en la configuración de nuevos modelos económicos que sean capaces de proveernos de los productos y servicios de consumo, que necesitamos para vivir dignamente, respetando a las personas y al medio natural y apostando decididamente por una justa y equitativa redistribución del trabajo, los recursos y los excedentes económicos generados.

Las personas participantes en el proyecto, ya no sólo pueden trabajar o consumir telefonía o internet, sino que pueden complementar la anterior, capitalizando el proyecto, invirtiendo en el proyecto y extendiendo el proyecto generando nodos o extensiones territoriales de este.

Pero llegado a este punto, cabría preguntarse, hay cabida en el mercado, para este tipo de iniciativas? .Veient algunas de las cifras que ya he destacado, podríamos decir que sí, que la ética aplicada a un modelo de gestión económica de consumo más la suma de cualquier necesidad de consumo de productos o servicios, tiene un gran mercado para descubrir, pero sobre todo un mercado ya creado, que espera militantemente, cualquier nueva iniciativa de este tipo para sumarse. Sólo esto puede explicar que en menos de un año de funcionamiento, Somos Conexión, haya superado los 1.500 socios y socias de consumo, que han capitalizado la cooperativa con cerca de 160.000 € y que tenga casi 1.800 contratos de consumo telefónico y 5 personas contratadas a la cooperativa.

Un horizonte lleno de retos

Pero si queremos ampliar la capacidad transformadora de estos proyectos, hay que hacerlos crecer y aquí también nos pueden aparecer tantas dudas como posibles líneas de trabajo.

Las dudas, hay disiparse los rápidamente con sólo un primer dato que nos puede ayudar a dimensionar las posibilidades de un proyecto como el de Somos Conexión, que pretende poner en manos de una gestión de lo común, el que un día ser público y se malvendió a capital privado.

Las 5 principales operadoras telefónicas que prestan sus servicios en España (Telefónica, Vodafone España, Orange España, Jazztel y Yoigo) declararon beneficios de más de 4.000.000 de euros el 2015. El concepto beneficio, ligado al del reparto de dividendos, viene justificando desde hace demasiado tiempo ya, la destrucción, precarización, externalización o la deslocalización de miles de puestos de trabajo. Este es un primer elemento que nos sitúa el hecho de que a pesar de las dudas, las dificultades y la complejidad de un proyecto como el de Somos Conexión, un proyecto como tantos otros que existen ya, y que apuestan por una economía del pro- común, debe existir y debemos contribuir entre todos y todas a su consolidación y extensión.

Son muchos millones de euros en manos de unos pocos, que «unos muchos», a través de cooperativas sin ánimo de lucro, podrían utilizar para transformarlos en lugares de trabajo, y que sumados a los que se destinan a grandes consejos de administración de estas multinacionales, podrían crear y mantener 170.000 puestos de trabajo con salarios netos de 1350 € al mes en todo el estado, al margen de los puestos de trabajo que ya genera el sector actualmente.

Otro elemento interesante de un proyecto como el de Somos Conexión, son sus planes de crecimiento o extensión territorial, que para nada pretenden hacer un «monstruo cooperativo», sino que pretenden yendo fomentando la aparición de pequeños proyectos empresariales territoriales, que desde la proximidad y la confianza, puedan ir generando una excelente atención a los socios y socias consumidoras, y por tanto, puedan ir generando también las condiciones de confianza y vínculo, para que puedan emerger las redes de telecomunicaciones de comunes, o redes que son planeadas, instaladas y gestionadas a través de un regulador de lo común, que en este caso es la Fundación Guifi.net (www.guifi.net).

Todo el marco de desarrollo que posibilitaría la extensión de un proyecto de redes de lo común, a través de una Red de Fibra Óptica Libre y Neutral (XOLN) (https://guifi.net/ComunsXOLN), supone un triple reto / oportunidad que debería ser muy tenido en cuenta, por los lectores de una revista como Nuevos Horizontes y por extensión, por sus responsables políticos:

– La creación o reconversión de cientos de miles de puestos de trabajo, repartidos entre cientos de pequeños proyectos de economía solidaria repartidos por todo el estado para crear y mantener la red de comunes.

– La implicación de la comunidad, a nivel territorial, en la creación, financiación y utilización de esta red, de una red «somos», de una red de la econonuestra y no del economía.También en la extensión por zonas donde las grandes empresas no tendrían interés económico en hacer llegar fibra óptica

– La colaboración con los ayuntamientos en la creación de esta red, incidiendo en que las dinámicas del pro común, seguramente son la mejor estrategia para mantener los servicios públicos. Recientemente se ha creado la Red de Municipios por la ESS, que es una herramienta

Deberíamos empezar a contemplar las redes y estructuras del común que se nos proponen desde los «somos», como una evolución natural de lo público (pasó de un estado de bienestar en una cultura del bienestar) y por tanto, como un elemento estratégico para el mantenimiento y la extensión de los servicios que necesitamos para vivir y con los que nadie debería tener un paraguas legal que permita mercadear y obtener beneficios , mientras se niega la comida, la luz, el agua, el teléfono o la vivienda, a quien no puede pagarla como consecuencia de una crisis promovida por un capitalismo salvaje que muestra su cara real cada día en Barcelona , en Algeciras o Idomeneo.

A modo de resumen, situar tres claves: tenemos cada vez más empresas de la economía solidaria, que abarcan más sectores y que gestionamos mejor. Cada vez tenemos más personas que es suman a este tipo de proyectos y que dan pasos más allá: Ya no sólo trabajamos o consumimos, sino que actuamos proactivamente y financiamos los proyectos. Tenemos ya, estructuras del común transversales, que nos permiten financiarnos, avalarnos, asegurarnos o asesorarnos para pensar, actuar y transformar coherentemente. 3 claves a las que si somos capaces de sumar el reto de la conexión, por fin, con los ayuntamientos, nos ayudarán a dar forma a esta tan necesaria economía para la transformación.

Ante el capital económico, capital humano y somos finanzas, energía, conexión o lo que nos proponemos ser.

Oscar Rando Rodriguez

Director de Gatos, www.gats.cat, presidente del Consejo Rector de Somos Conexión y Coordinador del Festival Esperanzah- la Fiesta de la economía solidaria de Cataluña. Emprendedor colectivo y agitador sociocultural y miembro activo de la XES.

Actualmente impulsando, en colaboración con el Ayuntamiento del Prat, un ecosistema de la economía solidaria local y un laboratorio-incubadora de fomento de la misma.

Animador Sociocultural y Educador Social miembro del CEESC, MBA por Aede Business School, Programas de Dirección y Gestión de Organizaciones no Gubernamentales (DGONG) y Liderazgo e Innovación Social por ESADE Business School. Actualmente estudiante de 1º curso de Humanidades en la UOC.

oskar@gatsbaix.org
blog: www.sehacecaminoalandar.org
@oscarrando

 

Back To Top