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«Ofertas de telefonía» o cómo hacer que consumas lo que no necesitas

  • Som Connexió

Ha llegado el momento. Sea porque quieres cambiar de compañía o sea porque quieres mejorar de alguna forma tu contrato con tu operadora actual, decides entrar en la web de una de las principales compañías telefónicas. 

Quizá no eres consciente, pero acabas de activar una maquinaria llena de engranajes: la maquinaria del marketing de las operadoras telefónicas

Sin saber ni cómo, empiezas a ver anuncios de un montón de operadoras en tus redes sociales, te empiezan a llamar estas mismas operadoras a cualquier hora del día. Hay alguno que al cruzarse con un vecino se ha pensado que también le quería vender un nuevo «paquete convergente» y ha huido por piernas. Todo ello de lo más “orwelliano”. 

Al final, lo cierto es que las operadoras consiguen su objetivo. No en vano, éstas dedican una gran parte de su presupuesto en comunicación y marketing (con la consiguiente repercusión de este coste en nuestras facturas). Pero, ¿cuáles son las estrategias de las operadoras para hacer que compres productos que en principio no quieres? ¿Cómo lo hacen para conseguir que piquemos? Nosotros hemos detectado 4 tendencias:

  1. Las ofertas de telefonía: datos y más datos
  2. Los paquetes convergentes: ¿no quieres sopa? ¡Dos tazas!
  3. La letra pequeña: el efecto low-ball
  4. La falta de escrúpulos del sector: todo vale

A continuación os explicamos en qué consiste cada uno.

Las ofertas de telefonía: datos y más datos

¿Sabes cuando te llega esa temida notificación que dice «has llegado al 80% del consumo de datos» y mientras empiezas a sudar corres a mirar qué día es y cuánto te falta para terminar el período de facturación? Si … ellas también lo saben. 

Las operadoras de telefonía saben que una de las peores pesadillas de mucha gente es quedarse sin datos a mitad de mes (o del periodo de facturación pertinente). Aunque no las busques de forma activa, las ofertas de telefonía te encuentran siempre con reclamos golosos que prometen ingentes cantidades de megas, torrentes de gigas e incluso datos ilimitados. 

Pocas personas saben, en realidad, cuántos datos consumen al mes y las operadoras juegan con este desconocimiento para hacernos caer en su trampa. 

Cada vez nos dan la posibilidad de tener más volumen de datos y más libertad para utilizarlos en todas partes. Progresivamente nos van subiendo la tarifa, lo que no hacen con los nuevos contratos, que claro, funcionan como cebo. Cuando hemos picado y estamos dentro de su maquinaria, las ofertas sólo apuntan en la dirección de consumir más: más películas, más velocidad, más música, etc. 

Generalmente no te ofrecen un precio más bajo, sino muchos más datos por una subida «insignificante» del precio. No hay que ser muy listo para entender que si cada pocos años nos hacen estas pequeñas subidas de precio, al final la diferencia entre lo que pagábamos al principio y lo que pagamos ahora ya no es tan «insignificante». En realidad, con estas prácticas lo que están haciendo es modelar nuestra forma de consumir, creando necesidades que no teníamos.

Los paquetes convergentes: ¿no quieres sopa? ¡Dos tazas!

Las compañías no sólo juegan con la sensibilidad que tiene la ciudadanía para con los datos. Su estrategia es ofrecer paquetes que en teoría benefician al usuario porque si te lo quedas todo, te hacen un precio más arregladito. Problema: ¿qué vale cada servicio que estamos contratando de este paquete? ¿Lo tenemos que contratar aunque sepamos que no lo usaremos? ¿Y si en un momento dado queremos ahorrar algo, cómo sabemos qué podemos eliminar o reducir y qué no?

Muchas veces, estos paquetes  son inamovibles: no puedes eliminar servicios de forma que los contratas todo. Cada vez nos dan acceso a más y más opciones de consumo y en general, la ciudadanía somos muy poco críticos ante estas prácticas.

El objetivo, de nuevo, es maximizar el consumo sin tener en cuenta cuál es nuestra necesidad real. Contratamos productos que a menudo no necesitamos y por tanto, pagamos, sin ser conscientes de ello, más de lo que vale el servicio.

La letra pequeña: el efecto low-ball

Aaaamigos y amigas… la letra pequeña. Aquella que te tienes que poner las gafas de cerca y que a veces, de tan técnico que es el lenguaje que utilizan, necesitas un manual de traducción: ¿qué me piden, permanencia de tres meses o un matrimonio vitalicio?

Ésta es una de las técnicas de marketing más estudiadas, ya que juega mucho con el subconsciente de la persona y sus mecanismos de toma de decisión. En inglés el concepto se conoce como low-ball (bola baja), y viene a decir que cuando una persona descubre un inconveniente en una decisión que ya ha tomado, tiende a minimizarlo y asumirlo porque ya ha tomado la decisión en firme. 

Permanencias, penalizaciones, precios en oferta durante los primeros meses pero que luego se hinchan como un globo, etc. Condiciones que firmamos en el momento de aceptar la oferta y que no nos parecen tan draconianas hasta que nos cargan en la cuenta corriente el precio a pagar por esa alfombra roja que nos pusieron cuando entramos.

De hecho, tomamos conciencia de muchas de las camelos de las compañías cuando nos disponemos a tramitar la temida portabilidad. Es en este momento que se despiertan las fieras y empieza un ir y venir de llamadas de una compañía y otra ofreciendo infinidad de ventajas si mantenemos el compromiso de fidelidad, o premiando nuestra promiscuidad. Es sorprendente darse cuenta de que podrías estar pagando menos, o tener mejor servicio y que ellas siguen teniendo margen para sostener la clientela en estas condiciones tan óptimas. ¿Qué hemos estado haciendo, pues, todos estos meses o incluso años? Hemos estado pagando de más?

La falta de escrúpulos del sector

En la batalla para conseguir clientes, las compañías no tienen miramientos. A menudo estallan en los medios noticias de malas praxis denunciadas por las consumidoras. Una de las más sonadas utilizaba el nombre de la OCU para ganar credibilidad, aunque la organización de consumidoras actuó rápidamente para detener el uso fraudulento de su nombre. 

Según las numerosas denuncias, los usuarios recibían una llamada supuestamente de su compañía que le alertaba de una subida inminente de su tarifa. Y pocos días o pocas horas más tarde recibían la llamada de otra compañía con una oferta mejor «recomendada por la OCU«. Ante esta práctica, la organización de consumidoras contactó con las operadoras para advertirles de la estafa. La mayoría de ellas subcontratan a terceras empresas la captación de clientela y estas otras empresas no tienen miramientos porque nadie tiene el ojo puesto en ellas. 

La OCU insiste en recordar a las usuarias que como consumidoras tienen derechos y que deben denunciar todas aquellas situaciones abusivas que sufren de sus operadoras para poder pararles los pies a las empresas sin escrúpulos. 

En resumen…

A la hora de contratar un nuevo servicio de telefonía o internet es necesario activar los 6 sentidos. Y si los tenemos, podemos activar también la perspicacia, la desconfianza paranoica y el radar anti-estafas. 

Bromas aparte, lo que mejor funciona es tomar conciencia de nuestras necesidades reales de consumo y entender que cuando consumimos los servicios de las grandes operadoras de telefonía, estamos entrando en un «ecosistema» que para mantener el equilibrio necesita ganadores y perdedores. 

Cuando buscamos únicamente el beneficio personal con una oferta ventajosa o unas condiciones muy buenas, será probablemente a costa de otras personas con unas condiciones y precios mucho peores en esa misma operadora. 

Y eso, ciertamente, no suena muy tranquilizador porque, sin ser conscientes de ello, algún día nos encontraremos al otro lado y pagaremos demasiado por servicios que no aprovechamos o bien que directamente no utilizamos.

Es cierto que muy pocos de nosotros sabemos con certeza cuál es, por ejemplo, el volumen de datos que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades de comunicación. Por eso estamos preparando un nuevo post en el que daros las herramientas para calcular y poder contratar de forma más eficiente los servicios de telecomunicaciones.

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